domingo, 9 de junio de 2013

Información útil para quienes te acompañen




1. ¿Qué provoca la HG?

El origen exacto de la HG todavía es desconocido, pero existen muchas teorías. Lo cierto es que se trata de una enfermedad real. Se ha investigado muy poco y a menudo con resultados poco concluyentes o que se limitan a identificar lo que tienen en común la mitad de las participantes en una investigación. Se sabe que los cambios hormonales, la deshidratación, las deficiencias nutricionales y el estrés general que afecta a la química y al funcionamiento del cuerpo contribuyen a las náuseas y  los vómitos durante el embarazo.
Probablemente la HG se deba a varios factores, que pueden diferir de una mujer a otra. Algunas mujeres son más proclives al vómito por una cuestión genética. En cualquier caso,  ella no tiene la culpa; no puede controlar el vómito cuando está embarazada, ni la severidad de sus náuseas. El vómito puede ser estimulado también por cambios provocados por el embarazo en estómago e intestinos. El sufrimiento emocional, por otra parte,  puede empeorar los vómitos, pero no es el origen. En muchos casos las causas de la HG están relacionadas con cambios hormonales producto del embarazo a los que algunas mujeres son más sensibles.
Estas son, en fin, algunas causas conocidas:
  • Alteración del sentido del gusto
  • Sensibilidad de cerebro al movimiento
  • Salida más lenta de los alimentos desde el estómago
  • Incremento del sentido del olfato
  • Insuficientes líquidos o nutrientes
  • Rápidos cambios en los niveles hormonales durante el embarazo
  • Reflujo de contenido estomacal
  • Estrés físico y emocional derivado del embarazo
  • Deficiencia de vitaminas
2. ¿Sufrirá HG en todos sus embarazos?
 
Los estudios varían, pero la mayoría determina que existe una alta probabilidad de sufrir HG en futuros embarazos. Las estadísticas sugieren que más del 50% la padecerá en todas sus gestaciones. Lo mismo ocurre también con el patrón y la severidad, aunque no siempre son constantes. Por otra parte,  aquellas cuyas madres, abuelas o hermanas han tenido HG, suelen sufrir, como mínimo, náuseas y vómitos durante el embarazo.

3. ¿Cuánto dura la HG?
 
En la mayoría de las mujeres empieza entre la 2ª y la 5ª semana de gestación. Las náuseas y los vómitos suelen aliviarse después del tercer trimestre y generalmente se detienen antes de la 20ª semana de gestación o hacia la mitad del embarazo. Sin embargo, hay entre un 10 y un 20% de mujeres que seguirán sufriendo náuseas y vómitos hasta el parto, aunque normalmente menos severos.  Si se ha tenido HG en embarazos previos, está suele repetir un patrón similar de duración y severidad. 

4. El médico dice que no hay nada para trata la HG. ¿Es verdad?

Debido al riesgo que supone manifestar que es seguro el uso de un medicamento durante la gestación, pocos fabricantes farmacéuticos dirán que sus medicinas se destinan a su uso durante el embarazo o para tratar enfermedades del  mismo, como la HG. Sin embargo, debido al sufrimiento y a la debilidad que afrontan mujeres con HG, los médicos tratan la enfermedad con medicamentos considerados seguros por haber sido empleados contra las náuseas y los vómitos durante décadas. Irónicamente, un extenso historial de utilización no significa necesariamente que sean más seguros que los nuevos medicamentos.
Es lamentable que muchos profesionales de la salud sólo tengan en cuenta medicamentos antiguos, ya que con frecuencia demuestran ser menos eficaces que los nuevos (Aloxi, Zofran, Kytril, Reglan). Esto es especialmente cierto cuando se tiene una HG moderada o severa. Las medicinas más recientes no son necesariamente inseguras, simplemente no cuentan con tantos estudios para demostrar su seguridad y pocos obstetras están familiarizados con su uso y dosificación. Nuestra investigación ha determinado que el riesgo de tratar la HG con medicamentos nuevos y más efectivos es menor que el de no tratarla con ningún medicamento, debido a los posibles efectos adversos de la deshidratación y la desnutrición para ella y para el bebé.
Sobre todo, has de saber que tratar de forma efectiva y preventiva los síntomas tempranos en el embarazo, puede hacer menos severa la HG y disminuir el tiempo de recuperación. Retrasar el tratamiento hasta después de haber estado vomitando durante semanas, hace más difícil controlar el ciclo del vómito. Tiene derecho a una adecuada atención sanitaria y para obtenerla, consulta a otro profesional médico, si fuera necesario. Si está muy enferma, necesitará que alguien hable por ella. Si pierde más del 10% de su peso inicial y su médico es reticente a administrarle una medicación efectiva u otros tratamientos, es aconsejable buscar una segunda opinión.

5. Dice que está enferma, pero nunca he visto ninguna mujer embarazada así de enferma. ¿Está exagerando?
 
En primer lugar, has de entender que está realmente enferma y que sólo quienes sobreviven a la HG pueden entender de verdad cómo se siente. Quizás te sirva imaginar  que has tomado comida intoxicada durante semanas (o meses). La mayoría sabe cuán enfermo y débil te puedes sentir sólo en unos días o una semana.
Además, recuerda que las mujeres se aíslan por sentirse enfermas y esto puede derivar en depresión y ansiedad, especialmente si la HG dura más allá de la mitad del embarazo o si es muy severa. Todo esto es normal cuando se está enferma: no es su culpa. Si se siente deprimida, habla con ella y con su médico sobre la medicación o prueba remedios homeopáticos. Algunos medicamentos han sido diseñados para su uso durante la gestación después del primer trimestre.

6. Creo que tiene HG. ¿Cómo saber si lo que tiene es más grave que las típicas náuseas matutinas?
 
Si vomita muchas veces al día y pierde peso, podría tener HG. Si no puede retener agua para estar hidratada, vomita bilis o sangre y ha perdido de 0.450 a 0.900 kg en una semana, probablemente tenga HG. Con HG puede tener serias dificultades para asumir sus responsabilidades diarias y para ir a trabajar durante semanas o meses. Algunas madres con HG severa tienen problemas incluso para cuidar de sí mismas, como a la hora de ducharse o preparar comida. La intervención médica inmediata es crucial para estas mujeres.

Malestar matutino
Hiperemesis gravídica
La pérdida de peso es generalmente inferior a 2 kg.
Pierde de 2.3 a 9 kg o más (más del 5% del peso anterior a la concepción)
Las náuseas y los vómitos no interfieren en su capacidad para comer o beber lo suficiente al día.
Las náuseas y los vómitos apenas la dejan comer y beber y sin tratamiento médico, se deshidrata.
Vomita poco y las náuseas son esporádicas, pero no graves. Puede causarle incomodidad y sufrimiento.
Vomita mucho y puede vomitar bilis o sangre si no se trata. Las náuseas normalmente son de moderadas a graves y constantes.
Una dieta adecuada y cambios en el estilo de vida son suficientes para ayudarla a sentirse mejor la mayor parte del tiempo.
Probablemente necesitará una rehidratación vía intravenosa, así como medicación para controlar los vómitos.
Normalmente, mejorará gradualmente después del primer trimestre, quizás con una pequeña sensación de asco en algún momento del resto del embarazo.
Generalmente, se sentirá mejor hacia la mitad del embarazo, pero podría continuar con las náuseas y/o vómitos el resto del embarazo.
El trabajo y las tareas de la casa pueden resultarle difíciles pero podrá realizarlos cuando las náuseas sean menos severas.
El trabajo y las tareas de la casa serán imposibles durante semanas o meses.  Incluso podría necesitar ayuda para cuidar de sí misma. 

7. No para de vomitar. ¿Debo llamar al médico?
 
Si no puede retener más que unos bocados de comida y unos sorbitos de agua durante 24  horas o más, si pierde 1kg o más en una semana, si vomita sangre, si se siente débil o incapaz de caminar, llama al médico. Si tiene varios de estos síntomas, quizás tendrías que llevarla a Urgencias.
Puedes comprarle Ketostix en una farmacia local sin prescripción. Estas tiras comprueban su nivel de deshidratación e inanición. Si hay cetonas en su orina (el test es positivo), necesita líquidos por vía intravenosa en la consulta del doctor, en urgencias o en un centro médico. Las cetonas podrían ser perjudiciales para el bebé y la mamá si no se tratan.
Si ha estado vomitando durante semanas y comiendo muy poco, también necesitará vitaminas por vía intravenosa. A veces olvidan esto por lo que es muy importante que las pidas. La vitamina B crucial dado que se agota rápidamente con los vómitos y la falta de ingesta. Recuerda, la deshidratación y las cetonas empeoran las náuseas y los vómitos y deben ser supervisadas atentamente.
Consulta a tu médico si experimenta alguno de estos síntomas:
  • Dolor abdominal, sangrado o calambres
  • Dificultad para pensar o para concentrarse
  • Dificultad para caminar o hablar
  • Fatiga extrema y muy poca energía
  • Poco o ningún alimento o líquido en 24 horas
  • Poca saliva, boca y labios secos
  • Fiebre, temblores, ojos inyectados en sangre
  • Dolor de cabeza moderado o grave
  • Debilidad muscular o calambres severos
  • Vómitos y arcadas persistentes
  • Náuseas graves que impiden la ingesta de líquido o sólido
  • Dificultad para respirar o mareos
  • Poca cantidad de orina y muy espaciada (más de 8 horas)
  • Orina de color oscuro y concentrada
  • Alteraciones visuales y desmayos
  • Vómito rojo con sangre o amarillo con bilis
  • Pérdida de peso de 0.9kg o más en una semana
8. Ha tenido HG en su último embarazo. ¿Podemos prevenir que vuelva a ocurrirle? 

Dado que no se conoce el origen exacto y que probablemente se deba a más de un factor, la HG no puede prevenirse. Sin embargo, los síntomas son frecuentemente más manejables si se administra un tratamiento adecuado al principio. A veces la HG es menos grave si se planifica con antelación y os preparáis para hacerle frente. Esto implica comer de forma saludable, tomar antioxidantes y vitaminas  prenatales de alta calidad durante meses, perder peso (en caso de sobrepeso) y asegurarse de que su estado de salud es el mejor posible.
Enfermedades subyacentes, como dolencias en la vesícula biliar o úlceras de estómago, pueden empeorar la HG. Encontrar a un profesional con experiencia en la HG y que conozca su historia es crucial. Antes de que se quede embarazada, diseñad un plan basado en lo que funcionó en su último embarazo y encontrad a un médico dispuesto a darle la ayuda que necesite.

9. No puede comer ni tomar vitaminas y ha perdido mucho peso. ¿Será perjudicial para el bebé?
 
En la mayoría de los casos, las mujeres que pierden peso durante el primer trimestre  tienen bebés normales. Una alimentación adecuada es importante para el bebé, pero su necesidad de calorías es mínima durante los primeros meses. El cuerpo de la madre tiene un depósito de nutrientes y minerales. Las vitaminas de alta calidad pueden ser beneficiosas, pero quienes padecen HG no suelen tolerarlas, sobre todo si contienen hierro. Los estudios determinan que las vitaminas parecer ser especialmente cruciales durante los meses previos  al embarazo y hasta aproximadamente la 6ª semana de gestación, cuando el riesgo de aborto natural es elevado y la espina dorsal del bebé se está formando. En este momento la necesidad de ácido fólico y antioxidantes es mayor.
Dado que la HG hace imposible tomar vitaminas, anímala a tomarlas tanto tiempo como pueda. Puedes probar con vitaminas para poner debajo de la lengua (especialmente vitamina B y ácido fólico). Las puedes encargar online o en algunas tiendas de productos naturales. Si ha de recibir líquidos por vía intravenosa, asegúrate de que se añade a la primera bolsa de líquidos un multivitamínico, sobre todo si ha estado vomitando con frecuencia durante más de 2 semanas.
El riesgo para el bebé es mayor si la madre está deshidratada durante largos períodos de tiempo, si pierde el 10% o más de su peso anterior a la gestación, si no recibe vitaminas u otros aportes nutricionales y si es incapaz de ganar peso durante dos trimestres consecutivos. Obviamente, si la madre desarrolla otras complicaciones, el bebé tiene un mayor riesgo de presentar a su vez complicaciones. La mayoría de los estudios, sin embargo, demuestran que las mujeres con HG leve tienen bebés normales. Las madres que sufren HG de moderada a grave por un largo período de tiempo, con demasiada frecuencia reciben un tratamiento inadecuado o inefectivo, lo que incrementa el riesgo de futuros problemas de salud en el bebé y en la madre. 

10. Su médico le ha recetado medicamentos, pero ¿le harán daño al bebé?

Existen riesgos relacionados con cualquier medicación durante el embarazo. Sin embargo, las medicinas que más frecuentemente se recetan a mujeres con HG presentan normalmente menos riesgos para la madre y el niño que la deshidratación crónica y la desnutrición. El riesgo suele disminuir después del primer trimestre o alrededor de la semana 10ª, pero si se vomita sin control hasta entonces, la presión en el cuerpo es elevada y es mucho más difícil detener el vómito. Estas mujeres tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones y requieren una recuperación larga. Suelen tener grandes dificultades para cuidar de sí mismas y de su familia durante meses.
Con frecuencia, la medicación es más efectiva si se administra al principio porque hay menos deficiencias nutricionales y el estado general  de salud de la madre es mejor. Podría compararse con el control del dolor. Los profesionales saben que si se administra medicación para el dolor cuando éste empieza, el control sobre el dolor es mayor. Lo mismo ocurre con los vómitos. Las complicaciones son menos y de menor gravedad si náuseas y vómitos son tratados a tiempo.

lunes, 29 de abril de 2013

¿Qué pasa cuando el malestar matutino se agrava?



No sufras sola: quienes padecen HG cuentan con ayuda.

La novelista inglesa Charlotte Brontë murió de forma espantosa en 1855. Débil, exhausta y esclava de incesantes náuseas y vómitos durante meses, la frágil escritora era incapaz de tolerar comida o agua, pese a sus intentos de reunir fuerzas. 

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Deshidratada y delirante, sin medicina que pudiera salvarla, Brontë murió en su cuarto mes de embarazo por los efectos de una enfermedad que todavía hoy ocasiona sufrimiento a mujeres embarazadas. Es la Hiperemesis Gravídica: náuseas y vómitos persistentes, exagerados, que pueden darse a lo largo de todo el embarazo y en algunos casos, terminan en aborto voluntario.

 “Un reyezuelo habría pasado hambre con lo que ella comió durante esas últimas seis semanas”, se dice que había afirmado una amiga de Charlotte. Si no son tratadas, las pacientes con Hiperemesis pierden peso porque no son capaces de comer o beber sin vomitar.

Sydney GP y la Dra. Melinda Griffiths (ambas víctimas de HG) comparan la sensación con un combate continuo contra la gastroenteritis. “Es como estar en la cúspide del vómito, pero sin tregua”.

“Sientes tu boca salivando, sientes muchas, muchas náuseas. No consigues estar a gusto. Es como si estuvieras atascada en ese punto porque después de vomitar, puedes sentir algo de alivio pero será muy breve. Yo me sentía bien durante cinco, diez minutos y entonces volvía otra vez.  Es como si estuvieras atrapada en esa etapa semana tras semana”, dice la Dra. Griffiths.

En 2010 las mujeres se libran, en general,  del destino fatal de Brontë gracias a la administración intravenosa de fluidos y medicación contra las náuseas, pero nadie sabe realmente por qué esta enfermedad aqueja hasta a un 3% de las mujeres en estado. 

Se ha sugerido que una agudizada sensibilidad a la hormona humana de la gestación (gonadotropina coriónica) en sangre podría ser la culpable. Pese a que existen muchas incógnitas,  se conocen algunos factores de riesgo como haber sufrido anteriormente Hiperemesis o estar embarazada de mellizos. La tasa de repetición se estima en hasta un 95%.

Una genetista de la Universidad de California del Sur, graduada en Harvard y antigua paciente, la Dra. Marlena Fejzo, cree que los genes tienen algo que ver. Las investigaciones de la Dra. Fejzo indican que aquellas mujeres cuyas madres sufrieron Hiperemesis tienen un 30% más de posibilidades de padecerla ellas también, siendo un 20% cuando quienes la hayan sufrido sean sus hermanas.

“La gente cree erróneamente que hago esto para contar con una prueba genética, pero no es esa la razón”, dice la Dra. Fejzo. “Aunque eso podría obtenerse también, la verdadera razón es que una vez que encontremos los genes que predisponen a sufrirla, tendremos una idea de la causa biológica de la Hiperemesis”.

La Dra. Griffiths vomitó  sangre  a lo largo de 10 semanas de Hiperemesis y sufrió una devastadora pérdida de peso. Se recuperó bien y tuvo un hijo sano. Pero tan pronto como contó a los demás su situación, afloraron historias sobre interrupciones voluntarias de embarazo.

“Cuando estaba muy enferma, hubo dos compañeras cercanas que fueron encantadoras y comprensivas con mi enfermedad y me contaron que ellas habían terminado por abortar porque sentían que no podían más, tan mal se sentían”, dice la Dra. Griffiths.

“No creo que pueda dar cifras sobre el número de mujeres que abortan, pero estoy convencida de que es una realidad”. Alrededor del 15% de mujeres con HG entrevistadas por la Fundación HER dijeron que habían decidido abortar debido a la enfermedad al menos en una ocasión.

La Dra. Griffiths, que fue hospitalizada 3 veces durante el embarazo y que sufrió depresión hasta que desapareció la enfermedad, cree que este tema de náuseas y vómitos severos durante el embarazo se trivializa. Dice que las mujeres en estado afectadas deberían buscar atención médica.

“No podía trabajar… Guardaba cama. Mi marido volvía a casa al final del día, vaciaba el vómito de la palangana y me preparaba una comida que inevitablemente acababa vomitando también y me ayudaba a ducharme por la mañana. Creo que vi a dos amigos en todo ese tiempo porque estaba absolutamente abrumada por lo que me estaba pasando y apenada porque un embarazo tan deseado me había convertido en una persona-vómito incapaz de hacer su trabajo o comunicarse adecuadamente con nadie”, dice la Dra. Griffiths.

Sydney Hole, madre de dos niños, tuvo náuseas y vómitos terribles a lo largo de sus embarazos, pero dice que intentó quitarle importancia porque pensaba que eso formaba parte del hecho de tener hijos y que tenía que ser estoica y no quejarse.

“Creo que las principales razones por las que tuve días realmente malos fueron la deshidratación y el agotamiento”, dice Hole. “Tenía los nervios destrozados. No tenía energía para mí, mi pareja o mi hijo. Sentía que no les proporcionaba lo que necesitaban y sospecho que probablemente sufrí depresión”. 

Malavika Vaikunta, de Bellevue Hill, que sufre Hiperemesis por tercera vez y espera dar a luz el próximo mes, dice que la enfermedad la obligó a dejar su trabajo durante el embarazo.

“Nueve meses es mucho tiempo para ser dominado por algo que no debería ser otra cosa que una experiencia placentera y feliz”, dice Vaikunta.

“Cosas tan básicas como ducharme, bañar a mi hijo, lavarme el pelo, etc., constituían un reto enorme durante la etapa más crítica de mi enfermedad. Entrar en tiendas de alimentación, pasar por delante de un restaurante o ver un anuncio de comida en la tele podían desencadenar la náusea. Sólo quería dormir, todo el rato, en una habitación oscura, y despertar un día y tener al bebé. Era una sensación debilitante. Algunos días me sentía como si el suelo se escurriera bajo mis pies”.

La Dra. Debra Kennedy, genetista clínica y directora de MotherSafe, dice que esa postura de las mujeres de que el embarazo tiene que “aguantarse”  es elaborada a menudo por profesionales sanitarios poco comprensivos y reacios a aconsejar medicación. MotherSafe recomienda a las mujeres que inicien un tratamiento que combine Doxylamina (que ayuda a dormir) y vitamina B6, que es un tratamiento considerado seguro. 

La obstetra de Sydney, la Dra. Siobhan Lee dice que la gran mayoría sufre en silencio, no busca atención médica y la enfurece que la Hiperemesis y las náuseas y vómitos en el embarazo “sean ignorados como algo transitorio y sin consecuencias, salvo cuando alguna ha de ser ingresada”.

“Creo que existe en la sociedad una especie de complacencia con respecto a las náuseas y vómitos en el embarazo y la Hiperemesis Gravídica y también la convicción de que todo esto forma parte de la gestación y por lo tanto hay que lidiar con ello. Esta posición es de poca ayuda o dañina más bien, porque contribuye a que muchas mujeres no pidan ayuda”, dice la Dra. Lee.

No todos los tratamientos implican medicación, dice, la acupuntura, el sueño, la ingesta regular, la vitamina B6 y el jengibre está demostrado que ayudan.

La nutricionista clínica Tabitha McIntosh coincide con la Dra. Lee. A menudo trata a sus pacientes con raíz de jengibre, vitamina B6 o cromo y recomienda snacks ricos en proteínas cada tres horas, si se toleran.

La Dra. Lee cree que tiene peso el argumento genético de la Hiperemesis y también la obstetra Sandra Lowe, que trabaja en el Hospital Royal para Mujeres y en el  Hospital Privado Prince of Wales  y ve dos o tres casos de Hiperemesis a la semana. 

La Dra. Lowe apunta que un tratamiento agresivo suele ser efectivo y puede ser administrado sin riesgos al principio del embarazo. En el Hospital Royal para Mujeres, el tratamiento incluye medicación e hidratación intravenosa en una unidad de día. Las mujeres deberían saber que se puede  hacer mucho para reducir su sufrimiento y prevenir síntomas futuros, dice.     
 
“Creo que uno de los aspectos más duros de sufrir Hiperemesis es estar  descontrolada”, dice la Dra. Lowe. “No puedes gestionar tus síntomas. No puedes comer, no puedes beber. Te llenas de pensamientos negativos sobre el embarazo y el bebé. La forma de gestionar esto es apoyar a las mujeres y devolverles el control”.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    
Los médicos y obstetras de guardia necesitan ser mejor instruidos sobre la Hiperemesis y las mujeres necesitan ser más dinámicas a la hora de reconocer cuándo necesitan ayuda, dice la Dra. Lowe. 

“Frecuentemente se les dice a las mujeres que aguanten, que es parte del embarazo”, dice la Dra. Lowe. “La educación es esencial tanto para la identificación como para el manejo de esta enfermedad pobremente interpretada. Culpar a la mujer, desde luego, no ayuda”.

En el Hospital Royal Prince Alfred se han introducido guías de práctica clínica para tratar a mujeres embarazadas que acudan al servicio de urgencia con náuseas y vómitos severos. El especialista en personal de emergencias, Dr. Kendall Bein, dice que el departamento de urgencias cuenta con una unidad de ingresos de corta duración que los médicos pueden usar para casos de Hiperemesis y que este nuevo enfoque devuelve a las mujeres algo de control sobre la enfermedad.

“Aplicamos una estrategia basada más en el principio de intentar que permanezcan bien en comunidad. Preferimos tratarlas rápida y eficazmente antes de que se pongan peor y puedan volver a casa en unas horas en buen estado”, dice el Dr. Bein.

70% de mujeres embarazadas sufren náuseas y vómitos

0.3%-3% de mujeres embarazas experimentan HG

 5% del peso corporal – la pérdida de peso mínima en mujeres con HG

 16 semanas  el período de la gestación en que la HG suele estabilizarse en la mayoría de las mujeres. Una minoría sufre síntomas graves hasta el parto 

 15.2% de mujeres con Hiperemesis que participaron en el estudio de la Fundación HER (para la investigación de y la educación en HG) afirmó haber abortado a causa de la HG al menos en una ocasión 

 95% la tasa de recurrencia de la HG

 Charlotte Brontë
(1816- 1855)
“Fue atacada por nuevas sensaciones de náusea interminable, y mareos recurrentes. Después de esto que había durado algún tiempo, cedió al deseo de Mr Nicholl (su marido) de que un médico la viera. Vino éste y  le asignó a su terrible indisposición una causa natural; un poco de paciencia y todo iría bien. Ella, que nunca fue paciente con la enfermedad, trató de aguantar y aguantar. Pero la espantosa enfermedad creció y creció, hasta que la mera visión de la comida le provocaba náuseas…

Martha atendía a su señora con ternura y de vez en cuando intentaba animarla diciéndole que el bebé estaba de camino. “Me atrevo a decir que seré feliz algún día”, decía ella, “pero estoy tan enferma, tan cansada.” Entonces (Martha) la llevaba a la cama, estaba demasiado cansada para incorporarse… Pasaron largos días y noches aún más largas. Seguían las implacables náuseas y la debilidad… Alrededor de la tercera semana de marzo se produjo un cambio. Comenzó el delirio e inmersa en él, suplicaba comida constantemente… Ahora tragaba ansiosamente, pero ya era demasiado tarde”.
 
De Vida de Charlotte Brontë, escrita por su amiga Elizabeth Gaskell.

jueves, 18 de abril de 2013

Tratamientos



 
http://salud.uncomo.com
La Hiperemesis es, sin duda, una enfermedad fisiológica. Tratarla como si no lo fuera no ayuda y de hecho puede ser perjudicial para madre e hijo. Una terapia precoz a menudo reduce complicaciones y costes. Medicación, reposo absoluto, hidratación intravenosa y terapias nutricionales suelen ser lo más efectivo contra la HG, una enfermedad que puede durar toda la gestación con diversos grados de gravedad. Dado que cada mujer es diferente, es fundamental que las terapias tengan en cuenta los síntomas de la madre y su respuesta al tratamiento.  

Las mujeres que no son tratadas pueden llegar a interrumpir un embarazo deseado para acabar con el sufrimiento. A menudo deben afrontar desafíos derivados de tipo psicosocial, como depresión o ansiedad, que complican la gestión de la enfermedad. La depresión es consecuencia natural de permanecer confinada en casa (o en cama) y de ser incapaz de llevar a cabo las actividades diarias más simples, mucho menos atender a su propia familia. Además, la ansiedad que acompaña a la depresión, que suele originarse en la idea de vomitar y sentir náuseas sin descanso y durante horas. Muchas mujeres temen morir y se sienten culpables ante la posibilidad de dejar morir a su bebé si no se fuerzan a comer, a pesar del inevitable vómito que vendrá a continuación. Tratar los complejos cambios psicológicos que causan síntomas tan graves puede presentar muchas dificultades.

Además, dado que el origen no está en un único factor, cada mujer responde de forma diferente a los tratamientos. Por eso, no puede prescribirse una medicación única. Cada vez está más claro que una intervención proactiva con un plan de tratamiento puede disminuir la gravedad y la duración de la HG, por no mencionar que evitaría muchas complicaciones a muchas mujeres.  El reto es encontrar un tratamiento que funcione con cada mujer.

"Una atención adecuada a mujeres con Hiperemesis grave va más allá del uso de esteroides. Si el vómito ha sido prolongado, es necesario remplazar la tiamina, posiblemente junto con vitaminas solubles en agua, con el objeto de evitar la encefalopatía de Wernicke. Es esta una deficiencia que puede originarse tras la falta de ingesta de alimentos durante varias semanas. La tiamina es un factor esencial para las encimas encargadas de sintetizar los carbohidratos y es importante que sea repuesta antes de administrar estos últimos. Una vez remplazada la tiamina, la provisión de calorías como Dextrose 10% por vía intravenosa (que proporciona 400 kcal/L) acelera la recuperación. Una acidez importante suele originarse debido a la regurgitación de ácidos gástricos y ha de tratarse con ranitidina. Por último, la movilización de la mujer debe hacerse de forma gradual, dado que el movimiento exacerba las náuseas subyacentes. Dar el alta cuando los líquidos por vía intravenosa ya no son necesarios, no es algo acertado, dado que esto puede llevar asociada una pérdida de control, precipitada por el viaje a casa. Una explicación completa y comprensiva de la enfermedad y un pronóstico probable también forman parte de la gestión rutinaria".
E. Al-Ozairi, J.J.S. Waugh y R. Taylor (2009). El aborto no es el tratamiento contra una HG grave: gestión eficaz con prednisolona.

La investigación de la Fundación HER observó que el reposo absoluto y la hidratación intravenosa son dos de los tratamientos más beneficiosos contra la HG. Esto no significa que sean los únicos adecuados, sino sólo que son los más universalmente beneficiosos para mujeres con HG. En algunos países pueden administrarse líquidos por vía intravenosa en casa, con bajo coste y un riesgo mínimo.  A veces la cobertura del seguro médico incluye esa hidratación intravenosa en casa, lo que permite a la madre recibir líquidos de forma continua en lugar de sufrir el ciclo hidratación-vómito-deshidratación. Este ciclo empeora la HG y retrasa la recuperación. Muchas mujeres afirman sentirse mucho mejor después de pasar por urgencias y ser rehidratadas, pero luego vuelven a vomitar y tienen que regresar después de unos días para que les administren más líquidos. La hidratación intravenosa en casa evita todo esto. Hay médicos, sin embargo, que no se dan cuenta de que detener el ciclo de la deshidratación contribuye a evitar el agravamiento de la HG. Cualquier gestante que produzca cetonas o muestre signos de deshidratación debe recibir hidratación intravenosa, que incluya vitaminas preferiblemente. Las vitaminas son esenciales cuando se vomita de forma prolongada, si queremos prevenir complicaciones.

*      Medicación: Los antieméticos son los medicamentos más frecuentes y efectivos para tratar la HG. Los beneficios suelen superar a los riesgos.

*     Tratamientos antialérgicos: A veces los síntomas de la HG pueden tratarse con procedimientos antialérgicos.

*     Medicina alternativa: Puede ser efectiva en el alivio de náuseas y vómitos en casos de HG leve, aunque suele usarse en combinación con la medicina alopática.  

*     Terapias nutricionales: Las investigaciones demuestran que las náuseas y los vómitos prolongados provocan una significativa pérdida de importantes nutrientes, lo que puede empeorar, a su vez, náuseas y vómitos. Si no se remplazan estos nutrientes, la mujer está en riesgo de sufrir más complicaciones y una recuperación más larga. Los nutrientes pueden remplazarse por vía intravenosa o directamente en el aparato digestivo (estómago o intestinos).

*     Terapia conductual: Esta terapia usa técnicas de imagen y control de estímulos y a veces, se emplea en casos leves con efectos positivos. 

*     Reposo absoluto: El reposo absoluto prolongado puede producir efectos negativos como atrofia y una recuperación tardía tras el parto. La mejor estrategia es hacer todo lo posible para recibir una atención efectiva y mantener la movilidad cuanto sea posible. La fisioterapia puede ser beneficiosa.

*     Terapia de aislamiento sensorial: Consiste en aislar a la mujer de cualquier tipo de interacción o estimulación dentro de una habitación. No recibe visitas ni de su familia durante días o semanas. Esto es cruel e infectivo en los casos reales de HG. El aislamiento y la depresión derivada sólo empeoran la HG e incrementan el estrés de la mujer. No debería usarse. Sin embargo, dado que olores, ruido y luz pueden agravar los síntomas, sería útil minimizarlos tanto como sea necesario.

*     Psicoterapia: Este tratamiento puede ser efectivo con las complicaciones derivadas, como la depresión y la ansiedad, si se emplea en combinación con medicación antiemética e hidratación. No debería usarse nunca como terapia principal en casos de HG. Ayuda a algunas mujeres a gestionar sentimientos relacionados con la HG o con los cambios normales de la gestación y la maternidad. A menudo, también se emplea con éxito para tratar la depresión post-parto. 

*     Aborto terapéutico: El aborto es en la mayoría de los casos de HG evitable gracias a la variedad de tratamientos disponibles. Las mujeres que eligen el aborto, lo hacen más a menudo por haber recibido un tratamiento inadecuado o ineficaz. Las mujeres que no son tratadas, sufren a veces un desajuste metabólico tan importante que hace aconsejable un aborto para salvar su vida. Sin embargo, debería considerarse sólo como última opción. Las consecuencias a largo plazo no deben ser obviadas o subestimadas.

*    Otros tratamientos: Las mujeres con HG tienen otros síntomas que a menudo causan un malestar importante. Uno es el ptialismo (también llamado hipersalivación). El ptialismo es en esencia una sobreproducción de saliva que, según se cree, se deriva de un incremento del nivel hormonal. Ocurre también en embarazos sin HG y empeora las náuseas. Hay pocos tratamientos para combatirla y la mayoría de las mujeres la sobrellevan escupiendo en un vaso o en un pañuelo. En casos graves, puede utilizarse una máquina succionadora, evitando así la irritación en la piel de labios y mentón por la constante exposición a la saliva. Otros síntomas son dolores por períodos prolongados de inactividad, tratados normalmente con analgésicos.